lunes, 31 de agosto de 2015

“Y dijo Jehová”

Así empieza el versículo 7 del capítulo 1 de Job. Está es una conversación que empieza el mismo Dios. No es una respuesta de Dios sino un comienzo, por lo tanto está tratando de comunicar algo. Lo interesante de este versículo es que Dios está estableciendo su conversación ni más ni menos que con su adversario, Satanás. “Y dijo Jehová a Satanás ¿De dónde vienes?”, luego que Satanás le responde “de rodear la tierra y andar por ella” Dios le pregunta: “¿No hasconsiderado a mi siervo Job”… ya sabemos cómo sigue la historia, Job fue probado en TODO aspecto de su vida. Está conversación nunca fue escuchada ni tenida en cuenta por Job, ni por sus amigos. Ellos nunca se enteraron de lo que se hablaba en el cielo. Hay conversaciones que ni vos ni yo vamos a escuchar nunca jamás, conversaciones que traspasan a ámbitos invisibles e inaccesibles para nosotros. Sin embargo lo que quiero traer en estas pocas palabras es una pregunta que aparece en el comentario de mi biblia, y que es una posible pregunta que se podría haber hecho el mismo Job. Y en los puntos suspensivos (…), donde iría Job, pone tu nombre, yo ya puse el mío ¡Y me costó mucho!
¿Sirve ……. a Dios con motivos puros, o lo va a hacer solamente en tanto que siga habiendo bendiciones?.
Job podría haber sido rebelde y haber respondido de la manera que su esposa lo incito a que lo haga: “Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete” (Job 2.9).
2 cosas a destacar:
1 - Ruego a Dios que no me conceda tal bendición de tener una esposa así. Gracias Señor, pero paso!!!
2 – Job, a pesar de no tener idea de lo que estaba pasando, de aquellas conversaciones que se estaban dando en el cielo, le respondió a la mujer (con un lindo cachetazo verbal):
“Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?. En todo esto no pecó Job con sus labios” (Job 2.10).
¿Servís a Dios con motivos puros, o solo cuando duran sus bendiciones?.
La rebeldía solo te puede llevar a escaparte hacia donde tu carne te empuje (Maldice a Dios, y muérete), el Espíritu te mantiene confiando y sabiendo que “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”

jueves, 20 de agosto de 2015

Libertad total

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” Pr 28:13
El pecado produce tal efecto que pareciera que nos vuelve a meter detrás de las rejas de la celda que el mismo Señor había abierto con una llave llena de sangre.
El diablo en su astucia, siempre está intentando sacar ventaja sobre nosotros con sus maquinaciones (2 Cor 2:11); pecamos y nos habla y recuerda a cada instante nuestro pecado. Llena nuestra mente de culpabilidad cuando TODOS nuestros pecados ya quedaron para siempre clavados y perdonados en aquella cruz.
A medida que el pecado vuelve a enseñorearse de nosotros entramos y salimos de la celda una y otra vez, cuando, irónicamente, esa celda está completamente abierta y sin llave. Sin embargo hay una diferencia y es que el tiempo del veredicto de la condena es el que nosotros mismos marcamos conforme al tiempo que “encubrimos” nuestros pecados, de esa forma, como dice el versículo “nunca prosperaremos”. Terminamos siendo nuestros propios jueces cuando ya fuimos juzgados y absueltos por la sangre de Cristo. ¿Quién nos condenará? ¡NADIE! Si, Cristo es el que intercede por nosotros (Rom 8:34).
Pablo nos exhorta a: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” Gálatas 5:1“Ya no somos esclavos, sino hijos” (Gálatas 4:7). No tenemos porque estar ocupando un lugar que ya no nos pertenece. La verdad nos hizo libres” (Juan 8:32), “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:36). Nuestra libertad no es una libertad condicional sino que es una libertad total y verdadera, pero con un detalle a tener en cuenta y es que fuimos llamados a libertad; pero no para usar esa libertad para dar rienda suelta a las pasiones de la carne (Gálatas 5:13)
¿De qué te sirve encubrir tu pecado si los ojos de Dios llegan hasta lo más intimo de tu corazón?. El sabe si estás sufriendo, y lo sufre con vos. Te espera con los brazos abiertos a que le cuentes y le confieses lo bajo que caíste para levantarte. La sangre de Jesucristo sigue siendo eficaz y nos limpia de todo pecado. Y aunque fuéremos infieles él sigue siendo fiel.
Simplemente exponé tu pecado ante Dios, confesálo y apártate de aquello. Viví la libertad que Cristo ganó con su propia sangre. El Señor te dice: “¿Alguien te condenó?, “ni yo te condeno, vete y no peques más.” Juan 8:11

D.A.K.